Desde hace unos meses se anunció como la última semana de enero la fecha en que sería lanzado el más reciente sistema operativo de Blackberry, BB10, que junto a su teléfono de gama alta, entraría a competir en cuanto a ecosistema y Hardware con Android e iOS, una tarea dura, ya que RIM tendría como rivales directamente a otras compañías que buscan sobrevivir en un tercer lugar que al menos les asegure solvencia económica, algo que han estado intentando hacer Nokia y Microsoft con la serie Lumia y Windows Mobile desde hace un año. Hay que agregarle el hecho de que cada vez están llegando más sistemas operativos móviles contra los que competir. Firefox OS, con el apoyo de la Fundación Mozilla y Telefónica; o UbuntuPhone, de la mano de Canonical, con lo cual el panorama estaría apuntando hacia que el mercado de dispositivos móviles se esté saturando cada vez más en cuanto a sistemas operativos móviles.
En mi opinión, estos últimos movimientos tienen sentido. No deberíamos ver lo que está pasando actualmente como que hoy todo lo que entra al mercado tiene que competir y ganarle a Android y a iOS. Veámoslo de otra manera. A los fabricantes y a las empresas de telefonía celular les conviene de una vez por todas acabar con los celulares de gama baja, esos en blanco y negro que ni siquiera tienen Internet.
